Me levanté hace poco, y abrí el cuaderno por el medio. Mi psicóloga me había dicho que no tenía que seguir ninguna regla, así que no estoy siguiendo ninguna regla, ni hábito, ni tradición, ni costumbre, ni indicación, ni-
Vamos de nuevo. Me levanté y estaba por empezar a escribir. Supongo que como no hay reglas uno escribe lo que ha pasado por su cabeza, cuando recién se levanta tienen que ser sueños, recuerdos, ideas, pensamientos—bueno, eso. Pero en mi caso no sé qué escribir. Hoy tengo que ir a trabajar, tengo que tomar el té, lavarme los dientes, ir al garage, abrir las puertas, prender el motor del auto, esperar cinco minutos para que se caliente—
Yo puedo. ¿Qué era lo que estaba diciendo? Bueno, no estoy diciendo nada en realidad, solo estoy escribiendo, tipeando, manifestando en palabras, declarando—no—, contando al lector, que no hay lector, describiendo—basta. Estaba queriendo contar, en realidad, verdad, certeza—basta dije. Quería decir lo que estaba pensando, y eso era… bueno, perdí el hilo.
Pero no importa, la psicóloga me había dicho algo. Algo como que escribir de izquierda a derecha, era, sabía, quería, pensaba, no recordaba—eso, ahora recuerdo—, la escuchaba, tomaba nota—basta. Era algo de… veamos, de la dirección, algo así. Que escribir de izquierda a derecha calmaba el caos, el lío, la.
Tengo que controlar, así que si no te calmás pongo un punto y una coma, y un espacio, y un párrafo nuevo, y un
Puedo interrumpir el párrafo también, no me pongas a prueba, en duda, en veremos, en suspenso, cuestionando, sin certeza,
Te dejo en medio de la frase si no te calmás. Volvamos, estaba hablando de lo que me dijo la psicóloga, terapeut
Ni siquiera voy a escribir la palabra completa, sabés. Dejá de interrumpir, cortar, frenar, d
Bueno ya. Otro día sigo, continúo, t
