Termino el día pero no termino. La inercia de diseñar las tareas en vez de hacerlas, pensando en el vicio, e intentar dormir después de ponerse a escribir a las 4 AM.
Es difícil apagar la voz del crítico interior. Un texto sobre valorar el resultado por encima de la persona, y el descubrimiento (obvio) de que no tengo madera para juzgar a nadie.
Me fui de visita a Miramar y me sorprendieron las ruinas de la ciudad vieja. Caminando con papá, me pongo a pensar en la naturaleza que siempre reclama su lugar, eventualmente.
Bienvenidos, amigos de América. Te comento cómo nació mi obsesión por la combustión interna, empezando por mi primera (y confusa) carrera, hasta ser el gordo F1 de ahora.
Elegir una idea es dejar morir a las demás. Estar aburrido es maravilloso para la creatividad, si lo sabés aprovechar; o quizá me estoy torturando sin razón, quién sabe.
Qué mejor plan para terminar el año. Caminar tranquilo con gente linda por la peatonal, parar en un bar, y filosofar sobre la vida tomando algo rico. Vení, hacete amigo.
Se rompen cosas y uno se adapta. La lluvia, un bache, unos auriculares rotos me obligan a salir del piloto automático, para terminar aprendiendo que no era tan terrible.
Un funeral y la pregunta de una nena, que me deja reflexionando sobre la pérdida. La simplicidad de caer y levantarse, frente a la complejidad de decir adiós para siempre.
Me agarró lo contrario de una crisis existencial, una calma que puse en palabras. Estoy celebrando a una amiga que años atrás me habría odiado; no me reconozco, pero me gusta.
Discutíamos con un colega cómo llegar al trabajo en la lluvia. Le hice caso y terminé con barro hasta en el ojo, pero fue bastante divertido. Enterate de todos los detalles.
Nada del otro mundo, un día que dejé de scrollear y me puse a mirar el cielo. No tenés que ir muy lejos para encontrar cosas lindas, y el arte te deja con ganas de escribir.
Estoy cansado, jefe. Pero cuando viajo en cole, se me disuelven las responsabilidades, y lo único que importa es dónde me siento. El resto es problema del Fabi que ya llegó.