La multitud baila indiferente en la oscuridad pegajosa. Respiración sofocada, aire pesado, el bajo que confunde los sentidos. En una esquina tranquila, ella comienza su búsqueda.
Un espacio blanco y un botón azul que quema. No sabe cómo llegó ahí, no sabe las reglas de juego, solo sabe del dolor físico que es la única salida. Hasta donde den los músculos.
Apareció una mañana lamiendo mis medias y lo adopté. Pero ahora desapareció, mi salud empeora y la casa se cae a pedazos. ¿A dónde te fuiste, gato desgraciado?
Entrar a comprar comida con “Él” hablando al oído siempre es un riesgo. Pero el mundo está cambiando, lo huelo en el aire junto al olor a papas fritas.
Tu rango es tu color, tu color es tu rango. El campamento está bajo acecho, pero alguien se anima a romper las reglas y demostrar quién tiene el verdadero poder.
Un deportivo azul interrumpe la calma del pueblo. Mientras el tipo descansa, siento un tirón que me empuja cada vez más, una curiosidad que no sé si sea buena idea.
El accidente que produce una sensibilidad insoportable. La búsqueda de silencio que se convierte en una lucha contra el mundo. ¿Hasta dónde llegarías por un poco de paz?
Román tiene un dolor que le quema los dedos. Según mamá, en un parque vive una curandera que tiene el secreto para la cura. Pero él encuentra otra verdad más inquietante.
Es la cúspide del verano en la calle y Nahuel no puede respirar. El ruido, la suciedad, asfixia. Una espiral de pánico que lo lleva tenso por la ciudad. ¡Ayuda, por favor!
Un polígono de tiro donde las balas desaparecen sin rastro alguno. La extraña lógica de un lugar donde la única forma de dar en el blanco es estar en la habitación correcta.
Termino el día pero no termino. La inercia de diseñar las tareas en vez de hacerlas, pensando en el vicio, e intentar dormir después de ponerse a escribir a las 4 AM.