Tengo que ir a la ferretería. Haciendo la fila conozco a un hombre energético, que me llena de preguntas simples. ¿Por qué siento tanta necesidad de responderle?
La escritura no tiene ninguna regla, era lo que me habían dicho. Me senté a contarle mis pensamientos al diario, pero algo lo volvió mucho más difícil de lo que esperaba.
Mirar el reloj, tenemos exactamente una hora para esto. Cabeza baja, existe solo el papel, la computadora, los fibrones, y el tic-tac del reloj. Las uñas demasiado largas para …
La multitud baila indiferente en la oscuridad pegajosa. Respiración sofocada, aire pesado, el bajo que confunde los sentidos. En una esquina tranquila, ella comienza su búsqueda.
Un espacio blanco y un botón azul que quema. No sabe cómo llegó ahí, no sabe las reglas de juego, solo sabe del dolor físico que es la única salida. Hasta donde den los músculos.
Apareció una mañana lamiendo mis medias y lo adopté. Pero ahora desapareció, mi salud empeora y la casa se cae a pedazos. ¿A dónde te fuiste, gato desgraciado?
Entrar a comprar comida con “Él” hablando al oído siempre es un riesgo. Pero el mundo está cambiando, lo huelo en el aire junto al olor a papas fritas.
Tu rango es tu color, tu color es tu rango. El campamento está bajo acecho, pero alguien se anima a romper las reglas y demostrar quién tiene el verdadero poder.
Un deportivo azul interrumpe la calma del pueblo. Mientras el tipo descansa, siento un tirón que me empuja cada vez más, una curiosidad que no sé si sea buena idea.
Hola mundo, de nuevo. Resucitando el blog después del lío - no me venció la apatía o el vicio, y seguro ya pronto vuelven los relatos. Pinky promise.
El accidente que produce una sensibilidad insoportable. La búsqueda de silencio que se convierte en una lucha contra el mundo. ¿Hasta dónde llegarías por un poco de paz?
Román tiene un dolor que le quema los dedos. Según mamá, en un parque vive una curandera que tiene el secreto para la cura. Pero él encuentra otra verdad más inquietante.